Bit.ly

Twitter es probablemente la aplicación que más innovaciones ha provocado últimamente en Internet. Gracias a Twitter, Internet sirve ahora no sólo para publicar contenidos en cualquier formato (texto, imágenes, sonido, vídeo) sino también para comunicarse con el mundo.

Resulta curioso pensar que Twitter podría haber nacido hace por lo menos una década, puesto que la tecnología necesaria estaba ya ahí. Existían ya por entonces los canales de chat públicos. Sólo hacía falta que una mente poderosa repensara cómo usarlos para algo diferente, pero en aquel momento o bien esta mente no existió o bien (en mi opinión, lo más probable) no consiguió financiación.

La restricción a un máximo de 140 caracteres que deben tener todos los mensajes enviados a Twitter ha dado luz a una de esas innovaciones que mencionaba al principio: una herramienta para acortar enlaces. Veamos por qué era necesaria y tuvo que inventarse.

Los enlaces, que son las direcciones en las cuales podemos encontrar todos y cada uno de los recursos disponibles en Internet, pueden ser, y a menudo son, muy largos. Por ejemplo, en el caso de esta misma entrada en nuestro blog, el enlace es algo tan largo como:

http://nexsoftware.blogspot.com//2010/07/bitly.html

Lo que hace un total de 51 caracteres, ¡y es una dirección bastante corta!

140 menos 51 hacen 89 caracteres disponibles para escribir un mensaje que pueda interesar lo suficiente al lector para visitar el enlace, lo cual no es mucho. Y enviar un mensaje a Twitter con sólo un enlace, sin texto de apoyo, no suele funcionar porque las personas no suelen visitar enlaces de los que no saben nada.

Para venir al rescate se inventó una herramienta que sirve para traducir enlaces largos por otros más cortos: Bit.ly.

A primera vista parece una tontería, pero realmente es tan útil poder escribir enlaces cortos en lugar de enlaces muy largos que Bit.ly está ampliando su ámbito de aplicación más allá de Twitter. Al fin y al cabo, la dirección que representa un enlace cualquiera no tiene porqué decir nada acerca de dónde se encuentra el recurso al cual apunta (una página web, un vídeo, una imagen, etc), e incluso a veces nos puede interesar que no pueda identificarse en absoluto (aunque esta sea una maniobra para conseguir tráfico bastante poco honesta y, a la larga, contraproducente).

Bit.ly es completamente gratuito,pero incluye la posibilidad de elegir cómo serán los enlaces cortos y de obtener estadísticas de uso de los mismos, características que sí son de pago y que, en realidad, la hacen extremadamente interesante para anunciantes, investigadores de tendencias, etc.

Bit.ly es solo un ejemplo de hasta dónde pueden llevarnos las buenas ideas, por mucho que, sobre el papel, parezcan demasiado simples como para poder aportar valor. Como dice el viejo refrán, a menudo lo mejor se encuentra allí donde menos es más.

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