Censura en Facebook

Leí recientemente en la revista en papel (Dolmen) la queja de un aficionado a los dibujos y cómics eróticos sobre la política restrictiva que aplica Facebook a los dibujos y comentarios con este tema que sube a su perfil. En seis meses Facebook le ha bloqueado consecutivamente tres cuentas, y asume como mera cuestión de tiempo que le bloqueen la última que creó, en un juego sin final salvo que descubra un nivel superior en la política de admisión de Facebook y ya nunca más pueda crear una nueva cuenta con sus datos personales reales.

Este caso me hizo pensar en una realidad que la mayoría de las personas afiliadas a una red social generalista asumen sin rechistar, probablemente porque creen que todas las redes sociales aplican necesariamente el mismo código de conducta a sus usuarios: la censura de contenidos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la red social más extendida en los países occidentales, Facebook, tiene su origen en Estados Unidos. Y es que, a pesar de que la cultura procedente de Estados Unidos nos rodea y nos impregna con sus valores constantemente, sigue siendo una cultura distinta y sus valores diferentes. La presencia pública de los valores religiosos y una moral pública más restrictiva en cuestiones de sexo, y menos en cuestiones de violencia, son sólo dos ejemplos evidentes.

Siendo europeos y estando tan acostumbrados al consumo de productos procedentes de Estados Unidos, esta diferencia en los valores nos resulta sutil, pero no es en absoluto imaginaria. Basta con ver sus películas o sus series para encontrar formas de actuar que nos resultan diferentes a las que vemos en España o Francia. Ahora imaginemos que, en lugar de europeos de origen, fuéramos de origen musulmán y viviéramos en Europa: el choque cultural sería mucho mayor.

Mi sentido común me dice que la solución a este problema (porque para mí la censura es un problema) pasa por que las redes sociales permitan a sus usuarios establecer mayor permisividad en sus propios contenidos allí donde lo consideren conveniente. No se puede juzgar con el rasero puritano (a ojos de un europeo) de los Estados Unidos a personas acostumbradas al rasero más laxo de Europa. Ni aplicar el mismo control de contenidos a un grupo de personas con intereses comunes que se reúnen exclusivamente por esos intereses, como pueda ser la asociación de padres y madres de una escuela, que a un grupo de amigos de la infancia, el barrio o la escuela, que se conocen bien y saben hasta dónde pueden llegar sin ofenderse.

Sin embargo, parece que los cambios que ha aplicado Facebook en el control que cada usuario puede tener sobre su perfil y los contenidos que agrega en él, y que van en esta línea, no bastan a todos. El 29 de mayo pasado las autoridades de Bangladesh bloquearon el acceso a Facebook mientras no se aplicaran medidas de control que impidieran la publicación de chistes o caricaturas de Mahoma en sus perfiles. Naturalmente, la compañía aceptó censurar estos contenidos, como así ha comunicado públicamente hace poco, y desde el 6 de junio Facebook vuelve a estar disponible en el país asiático.

El 19 de mayo había sido Pakistan quien había bloqueado el acceso a Facebook en su país, levantado el veto el 31 de mayo, pero con la diferencia en su caso de que las autoridades han promovido la aparición de una nueva red social, orientada según dicen en su misma portada, a los musulmanes y personas amables (literalmente, “sweet people”) de otras religiones: MillatFaceBook.

Atendiendo a la diversidad cultural en el planeta, quizá sea ésta la evolución natural de las redes sociales: plataformas de ámbito más restringido orientadas a personas más cercanas culturalmente. Así, en Irán la red social más numerosa es iraní (Cloob), como pasa en China con la red (QQ) de Tencent, o Rusia (Vkontakte).

De momento, sin embargo, la tendencia es la contraria: crecimiento indiscutible de Facebook en todo el mundo, aunque en países como los mencionados no sea el líder en número de usuarios. El siguiente estudio de Vincenzo Cosenza incluye más información al respecto.

En otras palabras: o bien mi predicción está equivocada, o bien nos encontramos todavía en una etapa muy temprana de las redes sociales y hay que esperar unos años a que los usuarios adquieran mayor criterio sobre lo que esperan de la red social de su elección y esto cree una mayor segmentación en la oferta de este tipo de aplicaciones. ¿Qué alternativa creéis más probable?

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