Cool, o el caso iPhone4

No quisiera resultar pesado hablando una y otra vez sobre teléfonos móviles (al fin y al cabo, NEX Software es una empresa de software y servicios para Internet, sea cual sea el dispositivo empleado para acceder a la red), pero la actualidad me obliga a comentar la conferencia de prensa que Steve Jobs convocó el pasado viernes 16 de julio para comunicar la posición oficial de Apple ante los problemas de cobertura que padece el nuevo iPhone 4.

Por si alguien no se ha enterado, traté este tema en la entrada del día 6 de julio, y se explica también en multitud de páginas y blogs en Internet y prensa. Hay también una página oficial de Apple tratando (entre otras intenciones menos claras) de explicar el error: Smartphone Antenna Performance.

En la conferencia de prensa, Steve Jobs admitió que existe un problema con la antena del último modelo de iPhone y anunció que Apple regalará a todos y cada uno de los compradores que lo soliciten la funda de plástico que resuelve este problema…hasta el 30 de septiembre próximo. A partir de esa fecha, al parecer volverá a cobrar por ella.

Pero el primer ejecutivo de Apple dijo también otras cosas. Para empezar, confesó estar muy sorprendido por la magnitud de la polémica desatada por este asunto en los medios, llegando a decir que en Apple “No somos perfectos“. Al finalizar la conferencia, algunos de los periodistas asistentes, como la reportera de la BBC Maggie Shiels, afirmaron que lo más sorprendente había sido oír a Steve Jobs disculparse públicamente ante sus clientes.

A pesar de semejante arranque de humildad, tan insólito en él, Jobs no se apartó de su linea de discurso habitual, pues sostuvo que desde el principio de los tiempos todos los fabricantes han tenido que enfrentarse con el problema de las antenas en los teléfonos móviles, y que esta cuestión representa un desafío para todos los ingenieros que se ocupan de diseñar tales aparatos. Y, para ilustrar su argumentación, citó a algunos de sus principales competidores, como son Nokia y RIM, fabricante de la conocida blackberry.

Como era de esperar, ni una ni otra compañías se han quedado de brazos cruzados ante las palabras del máximo directivo de Apple. En un comunicado oficial, Nokia dice, entre otras cosas, que, en caso de conflicto entre el diseño y el buen funcionamiento de la antena en sus teléfonos, siempre dan prioridad a éste último, lo que no deja de ser un sutil ataque a la línea de flotación de Apple: su diseño.

RIM abandona el tono moderado de Nokia y afirma que “El intento de Apple de involucrar a RIM en su propia debacle es inaceptable“. Yendo aún más allá, RIM llega a decir lo siguiente:

Una cosa es cierta, los clientes de RIM no necesitan ninguna funda para que su Blackberry mantenga la cobertura correcta. Está claro que Apple tomó ciertas decisiones de diseño y debería asumir la responsabilidad sobre ellas en lugar de tratar de involucrar a RIM, entre otros, en un problema que tiene que ver exclusivamente con Apple.

Es comprensible que los competidores de Apple se sientan ofendidos por ser citados en medio de la discusión sobre un problema que sus teléfonos no padecen. Pero en sus respuestas a los comentarios de Steve Jobs, tanto Nokia como RIM hacen referencia a una cuestión que debería interesar a todos aquellos que se declaran fans de los productos y la marca Apple. ¿A qué compromisos se ven obligados los ingenieros de Apple por el hecho de diseñar dispositivos que tienen que ser necesariamente cool? ¿Son o no importantes para ellos las funcionalidades a las que renuncian porque son incompatibles con el diseño que deben tener todos los productos de Apple? Es más, ¿se han preguntado alguna vez qué funcionalidades podrían ser ésas?

Hace meses, más de un año, leí la historia de un programador, contada por él mismo, que había abandonado Microsoft para trabajar en Google y que, tras seis meses allí, volvió de nuevo a Microsoft. Citó varias razones para explicar su decisión de dejar Google, pero todas ellas remitían a una sola: en Microsoft no se sentía tan condicionado por la necesidad de que su trabajo tuviera que ser siempre cool.

¿Son siempre incompatibles el diseño y la funcionalidad? En otros ámbitos, como puede ser el futbol, por citar uno de plena actualidad, la respuesta es no. Parece incluso exagerado afirmarlo en el ámbito de la tecnología. Quizá lo único que hay detrás del problema con las antenas del iPhone 4 sea un error de los ingenieros; quizá, en el fondo, Steve Jobs tenga razón y lo único que pasa es que en Apple no son perfectos.

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