ejemplo de distribución legal de contenidos

Al disponer de más tiempo libre, estas Navidades he podido disfrutar de algunos placeres mundanos que habitualmente estoy obligado a racionar. Por ejemplo, he visto más pelis, he jugado más tiempo con la Xbox, he descargado y dedicado más tiempo a aplicaciones para mi iPad, etc. Y, ahora que el tema es de actualidad, me ha parecido interesante explicar aquí mi experiencia como ejemplo de distribución legal de contenidos multimedia protegidos mediante derechos de autor.

modelo de distribución de contenidos multimedia protegidos

¿Cómo acceden mis dispositivos (los PCs, el iPad y la Xbox) a los contenidos multimedia que me interesan? Pues el propio dispositivo accede allí donde está el catálogo de contenidos disponibles, me los enseña con mayor o menor gracia, y descarga lo que yo decido.

Así, por ejemplo, es como funciona mi consola Xbox360: me ofrece un listado con las películas disponibles (todas estrenadas durante el 2010) y yo elijo la que me apetece. La última por la que me decidí fue Greenberg, una comedia dramática bastante ácida protagonizada por Ben Stiller. Existen dos opciones para ver esta película: o bien grabándola en el disco duro de la consola o bien reproduciendo el video a tiempo real (streaming). En ambos casos es posible verla en Alta Definición (HD, 1080p), pero en mi caso la conexión de 2 Mb y el disco duro de 4Gb que tengo sólo me permiten hacerlo en Baja Definición (SD, 420p).

La opción SD tiene un precio de más de 3,5 euros, mientras que la versión HD cuesta unos 5 euros. En mi opinión, el precio, en ambos casos, es caro. Un euro y medio o, como mucho, 2 euros para la versión SD sería un precio más razonable teniendo en cuenta el precio comparativo que tiene alquilar la misma película en un videoclub.

Para mí esta es la forma en que las pelis y las series se deberían distribuir, y eso que soy un fan de ir al cine. Pero es que para mí ir al cine es una experiencia que, por su precio y por la calidad media de las películas de hoy en día, reservo para las grandes ocasiones. Y, aún así, a veces me sale rana, como me pasó con el fiasco (desde mi punto de vista, claro) que fue Avatar.

No puedo ir al cine más de una vez al mes, dos como mucho, pero sí quiero ver más películas en casa, pelis de las que no quiero para nada comprar el DVD porque no las volveré a ver casi con toda seguridad. En caso contrario ya las compraría, aunque, como apuntaba más arriba, pocas son las películas que me interesen tanto como para pagar un precio por copia física que también considero desorbitado.

modelo de distribución de software (libre o no)

El caso de las aplicaciones de software, para PC o para el iPad, aún es más flagrante, porque tratándose de bienes intangibles con un peso habitualmente muy inferior a los Gigabytes que pesan las películas, tiene menos sentido todavía el distribuirlos mediante una cadena de pasos que primero los convierten en algo tangible (un CD o DVD) para terminar invirtiendo este paso al instalarlos en el dispositivo.

Todo el modelo de distribución tradicional incorporaba al precio final de la aplicación unos costes que, con la distribución a través de Internet, son totalmente innecesarios. Esto explica (al menos en parte) por qué las aplicaciones en la AppStore tienen precios que raramente superan los 5 euros.

Ya sé que este no sería el precio de una aplicación tan grande como Microsoft Office, por poner un ejemplo, de hecho el precio de compra en la tienda online de Microsoft en España es de 379€ en su versión para Hogar y Pequeña Empresa (aunque el precio incluye el DVD empaquetado y enviado a casa…gratis). Pero también creo que el modelo tradicional de desarrollo del software ofimático, con una lista interminable de opciones que el usuario no puede optar por eliminar o no tener disponibles, tiene los días contados.

Ha de ser posible descargar la aplicación básica y luego incorporar aquello que haga falta a cada usuario, pagando significativamente poco por ello. En el fondo a lo que estamos asistiendo es al acto final en la vida de una larga cadena de empresas y personas cuyo principal trabajo era servir de canal de ventas de los productos de los desarrolladores. Este modelo de comercialización no puede durar porque los costes que conlleva favorecen la piratería, impiden la relación directa de los desarrolladores con el mercado al que se dirigen, y, además, no aportan ningún valor adicional al consumidor.

Las personas que se dedican a ello tendrán que aprender a hacer otro tipo de trabajo y convertirse en prescriptores, en consultores, en servicios de atención y soporte al cliente, en formadores, en implantadores, o en una figura profesional que todavía no conocemos.

3 Respuestas a ejemplo de distribución legal de contenidos

  1. Retroenlace: Bitacoras.com

  2. Retroenlace: Un ejemplo de distribucion legal de contenidos protegidos por derechos de autor

  3. Retroenlace: Un ejemplo de distribucion legal de contenidos protegidos por derechos de autor | Noticias - d2.com.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>