el caso Microsoft

Algo que me sorprendía mucho del momento actual, momento que en inglés podríamos bautizar algo así como “Appled” (al menos, hasta que a Steve Jobs se le ocurra inventar el concepto de iCentury), era la ausencia prácticamente total de Microsoft en el foco de la actualidad tecnológica. Porque realmente presenta cosas nuevas (el buscador Bing, su nuevo blog corporativo, Azure, la consola Kinect, etc), pero ninguna ha conseguido marcar tendencia. Así que decidí intentar averiguar por qué.

Una de las razones que podrían explicar esta falta de relevancia en los medios por parte de la empresa que dominó completamente (hasta abusivamente) el mercado tecnológico en los 90 creo que tiene que ver con que Microsoft se ha definido siempre así misma como una empresa de software comercial y llevamos cinco años inmersos en una era de aceleración exponencial del hardware movida por la emergencia de los dispositivos móviles.

La aparición de los smartphones ha cambiado radicalmente la forma en que acceden las personas a la red, por lo que actualmente la mayor amenaza para el gigante de Redmond reside en la migración del uso del software hacia dispositivos móviles (todo el mundo da por muerto y enterrado al PC tradicional, aunque más adelante matizaré esta previsión algo temeraria) porque en este entorno Microsoft no tiene nada que rivalice con los actores en cabeza.

En el entorno móvil, Microsoft ha intentado muchas cosas, pero le han fallado todas. Su sistema operativo para móviles, Windows Mobile, no ha hecho más que perder cuota de mercado, y el retraso con el que ha desarrollado y presentado por fin la nueva versión, Windows Mobile 7, ha sido tan grande que sólo el hecho de disponer de clientes cautivos entre los fabricantes de dispositivos le va a permitir sobrevivir.

Como vendedor de hardware, Microsoft tiene su mejor baza en la Xbox. Todo lo demás, como Zune o su nuevo social phone, Kin, ni son líderes en sus segmentos de mercado ni nadie espera que lleguen a serlo algún día. Los dos modelos de KIN, en particular, acaban de salir a la venta en los Estados Unidos (llegarán a España en octubre, según se anuncia), por lo que es demasiado pronto para valorar su éxito o su fracaso, pero en cualquier caso destacan por estar dirigidos a un público concreto en lugar de ser dispositivos para todos.

En el sector de los dispositivos móviles, Microsoft no sólo parte con desventaja: es que, además, tiene que luchar contra el hardware de Apple (sea éste iPhone o iPad) y también contra el software de Google, que está captando mucha cuota de mercado con la plataforma Android. ¿Tiene Microsoft alguna posibilidad de hacerse un hueco entre ambos feroces competidores?

La verdad, no parece capaz de lograrlo. Sobre todo porque Microsoft está lejos de su mejor momento. Hace cinco años yo pensaba que Microsoft no podía perder su posición de hegemonía porque, al tener tanto capital, podía hacer virtualmente cualquier cosa y, si esto fallaba, vencer a sus rivales simple y llanamente por tiempo: disponer de tanto dinero permite sentarse a esperar a que a los demás les falte fuelle.

Pero esto fue antes de que el mercado cambiara completamente y Microsoft no lo hiciera. O lo hizo, con la marcha de Bill Gates, pero lo hizo a peor. A pesar de su entusiasmo y su vehemencia, Steve Ballmer no ha conseguido crear a su alrededor un equipo de personas innovador y capaz de redirigir la compañía hacia donde va el mercado. Con Ballmer a la cabeza, Microsoft no dejará nunca de exprimir Windows y Office, hasta que no queden dispositivos en los que instalarlos.

De hecho, su principal apuesta de futuro es Microsoft Azure, en un intento de que las personas utilicen las mismas aplicaciones de siempre (en particular, Office) pero desde Internet y almacenando sus datos también en Internet. Es lo que han venido en llamarse aplicaciones in the cloud. Si Azure realmente funciona será a costa de que la marca de Microsoft pierda valor, ya que, al difuminar el almacenamiento y el proceso de los datos, ocultándolo tras las nubes, el usuario dejará de percibir quién da ese servicio, algo que hoy tiene muy claro porque lo ve cada vez que enciende su ordenador. Lo que es más, Azure va dirigido prácticamente en exclusiva a empresas, por lo que Microsoft está dando un paso que le aleja del consumidor privado.

Hasta cierto punto es gracioso, y a partir de ese punto dramático, en especial para quien trabaje en Microsoft, lo que apuntaba un analista (Sebastian Rupley, en Gigaom) hace pocos meses: Microsoft, viendo que no consigue acertar con nada de lo que se le ocurre, podría verse tentada en convertirse en una sociedad de inversión financiera, aprovechando la enorme liquidez que le generen Windows y Office mientras estos productos sigan siendo rentables.

Dejando a un lado esta excentricidad, la verdad es que los mismos directivos de Microsoft creyeron necesario neutralizar este estado de opinión tan desfavorable. Su argumento es que los chicos de la prensa confunden lo importante con lo impresionante. En otras palabras, aceptan que Apple (y Google, y Twitter, etc) están de moda, pero creen que lo relevante no es quién se queda con la fama sino con el dinero.

Para convencernos lanzaron hace pocos días una larga colección de cifras, como por ejemplo:

Previsión de ventas de iPad para el 2010: 7.100.000 unidades
Previsión de ventas de PC para el 2010: 355.000.000 unidades
(¿Realmente se muere el PC?)

Ventas mundiales de iPhone en el primer trimestre de 2010: 8.800.000 unidades
Ventas mundiales de smatphones de Nokia en el primer trimestre de 2010: 21.500.000 unidades

Beneficio neto de Apple en el 2009: 5.700 millones de dólares
Beneficio neto de Google en el 2009: 6.500 millones de dólares
Beneficio neto de Microsoft en el 2009: 14.500 millones de dólares

Dicho lo cual, uno sigue teniendo la impresión de que Microsoft contraataca con cifras reales que no consiguen esconder la realidad: gana más dinero que todos los demás, pero gracias a una tecnología que inventó hace más de una década y que no le garantiza seguir en esa posición de liderazgo para siempre.

La conclusión final de todo esto es que Apple y Google no son ningún bluf invención de la prensa, lideran el mercado por méritos propios. Y sí, son geniales en marketing, pero también lo son por sus ideas y por cómo las llevan a la práctica. En cuanto a Microsoft, el tiempo que le queda en la cumbre es incierto, y seguro que será más que cualquier fecha que den sus competidores o los analistas. Pero, si sigue como hasta ahora, el futuro estará en otras manos.

Una respuesta a el caso Microsoft

  1. Marc Ribas dice:

    Los de Apple es mejor en marketing, eso es indudable: Han conseguido que todos queramos comprar sus goodies aunque haya gente que no sabe exactamente para que sirven. La gente se preocupa de saber para que sirve DESPUÉS de comprarlo.

    Apple está aplicando lo que decía la canción: "An apple a day, keeps windows away"

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